George Freeth, surfer y gran nadador hawaiano, movió cielo y tierra para lograr que el Cuerpo de Guardavidas (“Guardar” en lugar de “Salvar”: la consigna era la prevención) estuviese compuesto por nadadores entrenados que entendieran la dinámica costera.
Además, inventó el famoso “torpedo” de rescate, el carretel, introdujo al longboard como parte del equipo y hasta fue precursor de los cuatriciclos, usando una moto Harley Davidson con Sidecar, donde llevaba una camilla y un botiquín de primeros auxilios, con la que llegaba más rápido hasta donde lo necesitaran…
Su conocimiento sobre el comportamiento del mar y las olas, parte de su herencia hawaiana, fueron un aporte fundamental. Utilizando las corrientes de rip (“Chupones”) y las rompientes enseñó la manera correcta de salvar a un nadador en peligro sin necesidad de entrar al agua en un lento y pesado bote a remos.
George fue uno de los primeros surfers jamás vistos en las costas de California. Mucho antes que el Duke Kahanamoku fuese famoso, hacía demostraciones en público para atraer la atención de la gente y así reclutar nuevos “hombres de agua” que lo ayudaran a formar el primer Cuerpo de Guardavidas Profesional de la historia.
Hay tres tradiciones surferas:
la hawaiana:
que tenía más que ver con lo ancestral y lo relgioso;
la californiana:
caracterizada por hombres de coraje, locos y aventureros;
y la australiana:
asociada a los “Lifesavers” (o Guardavidas) que usaban sus enormes paddleboards y botes para rescatar a los nadadores en apuros.
George Freeth conjugó las tres tradiciones. Y más aun, las utilizó para que la gente se “amigara” con el mar y hacer de las playas un lugar más seguro…
George continuó haciendo demostraciones de surf, y trabajando como guardavidas en las piscinas y playas de Huntington Beach y Redondo durante varios años….Con un ojo vigilaba a la gente en las piletas de natación (que estaban cerca del mar) y con el otro a los que se aventuraban entre las olas.
Le pagaban muy poco. Dormía en las instalaciones de algún club de playa o en las casillas de los balnearios de los hoteles donde trabajaba, pero estaba feliz con su labor y nada le gustaba más que ayudar a los demás y vivir al lado del mar.
Durante la Gran Epidemia de Influenza Española, que se llevó a más de 20 millones de personas en todo el mundo, George Freeth cayó enfermo y a pesar de su gran fortaleza no se pudo recuperar.
Su legado habría quedado en el olvido a no ser por el trabajo de Arthur C. Verger, que en el año 2001 publicó en la revista de la Sociedad Histórica Californiana su libro:
“George Freeth: Rey de los surfers y héroe olvidado de California”, que por fin dió a conocer la vida y los contribuciones de quien se considera ahora como
“El Padre el Surf Californiano” y creador de los “Guardavidas” como todos los conocemos.
Una vez más, la historia demuestra que el surfing y los surfistas han hecho aportes para hacer del mundo un mejor lugar para vivir.
Hernán “Ruso” Azlor
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